‘Hermano Lono’. De los creadores de ‘100 Balas’

Ha vuelto Lono. Ha vuelto ‘El Perro’. Cinco años después del apoteósico final de la multipremiada ‘100 Balas’, Brian Azzarello y Eduardo Risso vuelven a ese decadente universo de cruda violencia repleto de auténticos hijos de mala madre tan asquerosos como carismáticos. Y Lono, el que probablemente sea el personaje más agresivo, perturbado, psicópata, violento y simpático, ha vuelto.

Atrás quedó el Agente Graves y su maletín, en cuyo interior esos desgraciados sin vida ni futuro podían encontrar las pruebas irrefutables de quién les había destrozado la vida, una pistola y 100 balas irrastreables para que hiciesen lo que quisieran. Atrás quedan incontables personajes con una personalidad y una forma de ser tan auténtica y real que casi parecía mentira que se tratasen de un dibujo en un cómic. Atrás quedó la bella Dizzy Córdoba, el bueno de Cole Burns, Willy Times, Jack, Victor Ray, Milo Garret, Megan Dietrich, etc…
Y es que ‘100 Balas’, la titánica obra del escritor Brian Azzarello marcó un antes y un después. Pocos son los que se quedaron indiferentes al vivir su trama y al deleitarse con el brillante dibujo de Eduardo Risso, uno de los grandes en ésto de dibujar historietas. Fueron 10 años, de 1999 hasta el 2009, saboreando esas historias de conspiraciones, mentiras, violencia, poder, decisiones duras y verdades como puños. 10 años difíciles de olvidar.

100balas_hermano_lonoEntonces, cuando ‘100 Balas’ ya sólo era un montón de cómics en la estantería, o la excusa perfecta para volver a leer algo brillante, o sólo un buen recuerdo de algo bien hecho, van y nos anuncian que éstos dos genios van a volver a trabajar juntos en aquel universo. Y no sólo eso, nos dicen que retomarán a Lono, al mismísimo Lono, una maldita mole de mala leche, con camisa hawaianna, puro en boca, sangre en los nudillos y sonrisa amenazante. Y ese cómic se llamaría ‘Hermano Lono’.

‘Hermano Lono’ no empieza mal. Todo huele a ‘100 Balas’. El elegante dibujo de Risso te traslada en seguida a dónde Azzarello quiere llevarnos. Hace calor, hay mucho polvo, estás sudando y Durango, la pequeña ciudad mexicana dónde nos encontramos, desprende un terrible hedor a muerte.
Pero algo anda mal. Lono, ‘El Perro’, el maldito Perro, el loco, el psicópata, no parece él mismo. Y es que pasadas dos páginas es inevitable preguntarse qué pasa con éste personaje y por qué no le ha arrancado los brazos de cuajo a alguien o por qué no está sirviéndose una copa después de haber quemado vivo al camarero. Pues bien, la explicación es sencilla. Tras sobrevivir hace cuatro años a los acontecimientos del final de ‘100 Balas’, Lono, gravemente herido fue ayudado por el padre Manny, el cura encargado de una iglesia y muchos huérfanos cerca de la ciudad de Durango. De ésta forma, y tras una larga lucha interna consigo mismo, y con la ayuda del perdón y por qué no decirlo, del mismo Dios, Lono se ha redimido de todos sus pecados (que no eran pocos) y ahora es un ciudadano más que siempre que puede ayuda al padre Manny y a los niños;  y en su tiempo libre se toma una copa para acabar yendo a la comisaría a pedir asilo a su nuevo amigo el sheriff, para así asegurarse de que durmiendo en una celda no le hará daño a nadie. Hasta que le enfaden de verdad, claro.

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Si bien ésta premisa podría defraudar a muchos fans de ‘100 Balas’ o a los fans del psicópata de camisa hawaianna, no es tan mala como parece. Detrás se esconde una buena trama, dónde sufriremos en nuestras carnes el terror y la violencia de cartel mexicano que está desolando la zona con sus ajustes de cuentas y sus tratos sucios. Hasta que enfaden a Lono, claro…

No defrauda porque cumple, aunque personalmente prefiero no tratar ésta historia como un secuela de ‘100 Balas’ y dejarla sólo en un joya más de Azzarello y Risso. Una historia redonda y un elegante dibujo, aderezado con las portadas del gran Dave Johnson, son unas cuantas excusas más que perfectas para deleitarse con otro trabajo de éstos dos genios. Una historia (y esto podría interesarle a más de uno) que se puede disfrutar perfectamente sin conocer previamente el universo de ‘100 Balas’. Y es que si aún no habéis tenido en vuestras manos un cómic de Azzarello y Risso, merecéis que Lono, ‘El Perro’, os saque los ojos.