Inmortal Hulk, de Al Edwig y Joe Bennet


Ya tenemos por fin el primer tomito recopilatorio de El Inmortal Hulk, que recopila los primeros cinco números de la serie. Una de las que más se ha oído hablar durante los últimos tiempos, como seguramente la de más calidad de las series regulares de Marvel actuales, junto con la de Daredevil.

La verdad es que no decepciona, y eso que Hulk no es un personaje que fuera santo de mi devoción, pero, es que la historia es buena y me interesa, ha conseguido captar completamente mi atención.


La historia comienza después de la muerte Bruce Banner (una de ellas...), pero claro, de Banner, no de Hulk. Porque, ¿acaso Hulk puede morir? Sobre esta pregunta se nos anuncia va a girar toda la serie, a cómo o por qué Hulk es, a fin de cuentas, inmortal. Y esto, desde el punto de vista de la física, que es lo que llevó a Bruce Banner con sus investigaciones a crear a Hulk, pero también desde la metafísica, pues el guionista se atreve a ir un poco más allá.

A fin de cuentas, alguien que no muere, pero está tantas veces a las puertas de la muerte, acaba necesariamente con la psique afectada, pero también la abre cierto tipo de experiencias vinculadas al "más allá".



En Marvel sabemos que existe la magia y los poderes místicos, las fuerzas sobrenaturales y también poderes divinos de naturaleza mitológica, y lo hemos visto con Doctor Extraño, el Motorista Fantasma o la Bruja Escarlata, pero no es algo que asociemos con Hulk, así que ver cómo se desarrolla esa vinculación ciencia-mística, tal y como lo ha planteado Al Edwig, pinta bastante bien.